Rubi, buen trabajo sin premio

El técnico catalán ha intentado por todos los medios mejorar lo suficiente al Sporting para salvarlo pero no ha sido capaz y suma su segundo descenso seguido

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Rubi, entrenador del Sporting, con unos balones durante un entrenamiento en Mareo./ ANDREA FERNÁNDEZ

Rubén Díaz Méndez

16/05/2017

• 14:00

Rubi logró mejorar al Sporting pero no fue suficiente a pesar de ser la temporada en la que la salvación ha sido más barata desde que las victorias valen tres puntos. La clasificación parcial de las diecinueve jornadas disputadas por el equipo rojiblanco con el técnico de Vilasar de Mar al frente así lo atestigua. La escuadra gijonesa ocuparía la décimo tercera posición con 18 puntos, aventajando en uno al Leganés y en tres al Dépor que son con quienes mantuvo un pulso por la permanencia hasta el pasado domingo. Hay que tener en cuenta que cuando Abelardo pactó su salida con Javier Fernández tras dieciocho partidos de Liga Santander disputados, el Sporting tenía una desventaja con el Leganés de cinco puntos y con el Deportivo de la Coruña de seis.

En esas primera dieciocho jornadas con el Pitu el Sporting solo sumó una docena de puntos, pero es que entre la cuarta y la décimo octava, es decir, quince encuentros, únicamente logró hacer cinco. Mientras que con Rubi, en las primeras quince jornadas como entrenador rojiblanco, el equipo hizo once puntos (ahí no están incluidos los siete logrados tras empatar con el Espanyol y ganar a Las Palmas y Eibar). Esa media docena de puntos más cosechados con el estratega catalán que con el gijonés, de haberlos materializado también el cuadro local en el tramo de los quince encuentros malditos con Aberlardo, supondría que el Sporting tendría en su mano salvar la categoría. Porque le serviría un empate con el Betis en esta última jornada para certificarla al tener ganado el golaveraje particular con el conjunto pepinero.

El lastre de las dos áreas ha sido prácticamente igual con ambos técnicos. En las dieciocho jornadas con Abelardo el Sporting metió diecinueve goles y encajó treinta y siete. Mientras que en las diecinueve disputadas con Rubi materializó veintiuno y recibió treinta y tres. La ligera mejoría con el técnico catalán muestra a las claras la falta de contundencia en el área propia y la anémica pegada en la rival. Algo que ha sido el principal causante del bochornoso descenso del Sporting.

Más allá de los datos, Rubi ha logrado construir un Sporting más ordenado y equilibrado que, como mencionó tras la rueda de prensa posterior al partido contra el Eibar, ha competido a un nivel aceptable casi todos los partidos, aunque también ha habido alguno muy deficiente. El técnico catalán ha tratado de pergeñar un juego que hiciera sentirse cómodo a los futbolistas teóricamente con más calidad técnica del plantel para que pudieran explotar sus cualidades e impulsar un despegue. Pero la agónica situación clasificatoria ha sido una losa demasiado pesada para una plantilla que ha mostrado una fragilidad mental evidente por momentos y que ni siquiera en esta ocasión el coach Richi Serrés ha podido revertir con éxito.

Rubi ha preparado cada partido junto a sus ayudantes con una dedicación máxima, cuidando todos los detalles con una minuciosidad propia de un entrenador entregado en cuerpo y alma a su profesión. Ha estudiado con mimo los puntos fuertes y débiles de cada equipo rival y ha ensayado con sus futbolistas fórmulas para combatir esas fortalezas y sacar partido máximo a esas flaquezas. Pero como deslizó en una ocasión en la sala de prensa, a sus jugadores les ha faltado ese despeje acertado, un buen control en el momento caliente de la jugada y, sobre todo, eficacia cara al marco enemigo. Una forma educada de echar en falta mayores dosis de calidad en el vestuario. Aunque, como también reconoció en la sala de prensa de Ipurúa, no escurre el bulto porque "si no he conseguido más números considero que es responsabilidad mía. Por lo tanto, obviamente, considero que habría que haber hecho más".